“¿Quién es YAHWEH?”, esta es una pregunta sobre la que depende nuestra salvación. Iahshua, el Hijo, hablo de esto diciendo “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado.” (Juan 17:3)

Para comprender este versículo mejor debemos complementarlo con más elementos, como un estudio Bíblico y la dirección del Santo Espíritu de Dios, pero hablaremos de estos elementos mas adelante.

Por ahora veremos de las Escrituras que aunque YAHWEH era diferente de la humanidad fue sin embargo el patrón para la creación del hombre. Nuestras emociones, nuestros deseos, nuestras motivaciones y sentimientos, todo esto tiene un equivalente en la mente divina, a pesar de que Sus pensamientos sean mas altos que los nuestros. (Isaías 55:9)

Esta escrito “Clemente es YAHWEH y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios.”(Salmos 116:5) Lo que encontramos en estos pasajes es que tenemos a un Padre que es muy personal. Es decir, El nos revela Sus propósitos y deseos por medio de emociones que se consideran muy “humanas”. El oye el clamor de Sus siervos que están en aflicción. El conoce sus penas; el desea la paz y la felicidad de Su creación, hecha a Su imagen. El nos dice, “Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice YAHWEH, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, é oiréis y oraréis á Mí, y Yo os oiré: Y me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” (Jeremías 29:11-13) 

Nuestro Padre esta personalmente interesado en nosotros como individuos, porque de nuevo esta escrito: “¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas? pues ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Y aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis pues: pues sois de más estima que muchos pajarillos.” (Lucas 12:6-7)

No se debería enseñar que el amor de YAHWEH se reserva solo a aquellos que activamente le obedecen. Aunque El solo puede bendecir directamente y consistentemente las vidas de aquellos que le buscan continuamente. Su amor se extiende aun hacia aquellos que se perderán al final por su propio rechazo a Su misericordia. No hay mejor manera en la que se pueda expresar más elocuentemente el amoroso y tierno carácter del Padre Celestial como en la gracia y el amor con la que El trata a los necios pecadores. YAHWEH se lamenta por aquellos que no aceptan Su salvación, así como una vez hizo por Efraín la tribu que ejemplifico la naturaleza rebelde de la parte Norte de Israel: “Yo fui quien enseño a caminar a Efraín, tomándolos de sus brazos; y no conocieron que yo los cuidaba. Con cuerdas humanas los traje, con cuerdas de amor: y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre sus mejillas, y con ternura me acerque para alimentarlo. Mi pueblo esta resuelto a renegar de mi nombre; por eso, aunque me invoquen, no los exaltare. ¿Cómo podría yo dejarte, OH Efraín? ¿He de entregarte yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, ni ponerte como á Zeboim? Mi corazón se revuelve dentro de mí y se me conmueven las entrañas.”(Óseas 11:3-4,7-8)

En Óseas vemos a YAHWEH lamentándose por Su pueblo rebelde, pareciendo a veces vacilante en ejecutar el juicio que ellos mismo se trajeron sobre si mismos.(Óseas 11:9-10) Sin embargo, el pecado y el amor no pueden ni podrán convivir juntos, y aunque nuestro Padre Celestial solo puede bendecir constantemente a lo santos, es decir, a los pecadores arrepentidos, El sigue aborreciendo al pecado por el dolor, la miseria y la muerte que este trae a los que lo cometen y hacia los demas que sufren sus consecuencias.

Aquellos que están tentados a pensar que YAHWEH no es un Creador personal, que El simplemente estableció el universo, lo puso andar y que después oculto o cubrio Su rostro con un manto de estrellas, deberían leer la conmovedora petición registrada en Óseas y en los libros de otros profetas que son testimonio suficiente para hacernos reflexionar nuevamente sobre el Padre y el Hijo. Así como el hombre se dirige a su esposa a quien ama, así YAHWEH se dirige a Su pueblo: y así como un hombre se sacrifica por el bien de sus seres queridos, así Iahshua se ofreció y entrego Su propia vida como rescate por la nuestra. Así es nuestro Padre Celestial.

Por supuesto que ninguna discusión sobre el carácter de YAHWEH estaría completa sin haberse antes examinado cómo El estableció el universo, leemos en las Escrituras de Apocalipsis y 2da de Reyes que existe un “juicio”. El fundamento de "este juicio" esta basado en la idea de que hay un deseo divino que nuestro Creador tiene para nosotros.Algunos creen que es imposible saber si estamos viviendo a las expectativas y requerimientos de Dios. Pablo nos dice algo diferente, “Examinaos á vosotros mismos si estáis en la fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? a menos que seáis reprobados.” (2 Corintios 13:5) A menos que estemos “reprobados,” somos capaces de saber si estamos o no estamos en la fe. Aunque ningún hombre puede ser justo ante YAHWEH si estamos “en la fe,” y estamos viviendo de acuerdo a la luz que tenemos y nos sostenemos de la gracia de Dios, que nos guarda de todo pecado, YAHWEH nos seguira justificando y santificando. (Jeremías 33:16) YAHWEH es nuestra justicia.

Las expectativas que YAHWEH tiene para nosotros son muy sencillas: estas consisten en que recibamos y creamos en su perdon, recibamos Sus preciosos dones que nos capacitan a ser vencedores, lo amemos y amemos a nuestro prójimo. Si hacemos estas cosas de corazón, hemos aceptado ciertamente a Iahshua, el Hijo, como a nuestro Salvador y Substituto, porque ningún hombre puede hacer estas cosas a menos que el Espíritu de Dios more en el. La manera en que se define este “amor” se revela en los Diez Mandamientos y en el testimonio de Sus mensajeros. Si comprendemos la naturaleza de YAHWEH y Su carácter nunca veremos las cosas que El demanda de nosotros como restricciones a nuestra libertad o como un penoso sentido del deber. El apóstol Juan, quien ha escrito mas elocuentemente sobre el amor del Padre, nos dice, “El que no ama, no conoce á Dios; porque Dios es amor. En esto conocemos que amamos á los hijos de Dios, cuando amamos á Dios, y guardamos sus mandamientos. Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son penosos. (1 Juan 4:8; 5:2-3) Es el bautismo del Espiritu Santo (la verdadera conversion) el que convierte a un pecador en un santo y hace que este refleje la vida de Cristo.

“¡Cuánto amo yo Tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Tus mandamientos me hacen mas sabio que mis enemigos, porque son míos para siempre .Tengo mas discernimiento que todos mis maestros, porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido porque he guardado tus mandamientos. De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra. No me aparté de tus juicios; Porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! Más que la miel á mi boca.” (Salmo 119:97-103)

Si conocemos a YAHWEH hoy, no vacilaremos en buscarle y en hacer Su voluntad, no importa cual parezca ser el costo en ese momento, porque Su voluntad es verdaderamente dulce para aquellos que Lo conocen y confían en Sus propósitos. Al final “cada rodilla se doblara” (Romanos 14:11) y reconoceremos que YAHWEH no solo nos quiso dar buenas instrucciones y leyes para protegernos del mal, darnos felicidad y reposo sino tambien para prepararnos para la eternidad y ser bendiciones imperecederas a otras personas con las que tenemos contacto.

“Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen, y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que á ellos y á sus hijos lesfuese bien para siempre” (Deuteronomio 5:29) Eso es lo que el Padre y el Hijo desean para nosotros y así es como es El.