“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste: Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites?” (Salmo 8:3-4)

Cuando vemos los vastos cielos y la magnificencia de los mundos creados, podemos ver fácilmente lo insignificantes que somos ante esta gran magnitud y poder de nuestro Creador; pero a pesar de todo esto, vemos que nuestro Creador tiene una tierna compasión por los más pequeños de nosotros, aquí en la tierra. Bien podríamos preguntarnos, “¿Quien es el hombre, para que YAHWEH tenga memoria de el?”

“Formó, pues, YAHWEH Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz aliento de vida; y fué el hombre un alma viviente.” (Génesis 2:7) Aquí vemos que el hombre llego a ser un alma viviente (literalmente un “ser viviente”) por la combinación de dos elementos: un cuerpo formado del polvo de la tierra, y el espíritu o aliento de vida.

A diferencia de otros seres de molde terrenal, el hombre fue creado con responsabilidades morales. A ninguna otra criatura le fue dada “instrucciones” para que gobernara su obediencia. Las plantas y los animales fueron creados con instintos correspondientes, programas biológicos fueron implementados para dirigir los patrones de comportamiento. Pero con el hombre este no fue el caso. Los seres humanos fueron creados con necesidades físicas como las de los animales y las plantas, pero la “imagen” del Creador impuesta sobre este “modelo básico” le otorgo a Adán la habilidad de razonar y de elegir. Por esta (única) razón le fue ordenado, “Y mandó YAHWEH al hombre, diciendo: ‘De todo árbol del huerto comerás; Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás.’” (Génesis 2:16-17)

El hombre fue creado con la habilidad de obedecer o desobedecer. Este fue el acto de coronación de la creación. Una Deidad personal e inteligente formo seres vivos que eran semejantes a El…capaces de crear, capaces de auto-motivarse, capaces de razonar y elegir.

La libertad trae con ella responsabilidades, “porque á cualquiera que fué dado mucho, mucho se le demandara de él; y al que encomendaron mucho, más le será pedido.”(Lucas 12:48) Aun la familia humana es un buen ejemplo de esta enseñanza. El niño de la casa tiene menores responsabilidades en cuanto al bienestar de la familia. . La “obligación” del niño es la de ser obediente a la instrucción de sus padres, y la de aprender los valores de ese hogar. Los adultos tienen una mayor responsabilidad en comparación a esta. Su tarea es la de educar a los pequeños, proveer de recursos a su familia, y defender el hogar de cualquier clase de amenaza o perdida. Con madurez viene una mayor libertad y por lo tanto una mayor responsabilidad.

La libertad conferida al hombre (junto con la responsabilidad que esto implica) inherentemente incluye el potencial para desobedecer. Este concepto ha sido difícil de entender para algunos que estudian la Biblia. Se preguntan: “¿Como es que YAHWEH puede “permitir” un comportamiento de desobediencia, si es un Dios soberano?”. Algunos han tratado de resolver este asunto declarando que YAHWEH es, a la larga, directamente responsable por el mal que existe y que la entrada del pecado, el cual es un misterio para todos nosotros, fue parte de la voluntad intencional y activa de Dios. Hay algunos versículos que aparentan apoyar este punto de vista cuando se separa del contexto del verdadero carácter de YAHWEH, y cuando no poseen un conocimiento de fraseología Bíblica.

El argumento que continuamente se hace es: “¿Quienes somos nosotros para inquirir sobre la voluntad de Dios?”. Es verdad que Sus caminos son mas altos que los nuestros, y que Sus pensamientos van mas allá de los nuestros, (Isaías 55:9) este argumento en particular fue hecho en el libro de Job por Zofar, el Naamita (Job 11:7- 10) como una “explicación” a los sufrimientos impuestos sobre un hombre inocente. YAHWEH mismo le respondió a Zofar, y le declaro a el y a sus compañeros: “Mi ira se encendió contra ti y tus dos compañeros: porque no habéis hablado por Mí lo recto, como mi siervo Job [el hombre inocente] lo ha hecho”. (Job 42:7)

Puede que no estemos en libertad de dudar de la autoridad de YAHWEH en Sus decisiones. No obstante, estamos en completa libertad de inquirir sobre Sus métodos y por las razones que respaldan Sus acciones, pero con actitud reverente. Al hombre se le confiere esta libertad y de hecho las Escrituras nos invitan a esta clase de dialogo.

Iahshua (Jesus) le dijo a Sus discípulos, “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he hecho saber” (Juan15:15)

Hay otros que van al otro extremo y creen que YAHWEH creo todas las cosas pero que El dejo un sistema automático correr por si solo. Hay una gran maldición para aquellos que creen que YAHWEH no esta involucrado activamente en los eventos del universo, ‘los cuales dicen en su corazón: YAHWEH ni hará bien ni hará mal.’” (Sofonias 1:12) Ellos no son maldecidos porque Dios los maldiga sino porque al aceptar esta mentalidad y actitud no pueden, como consecuencia, entender Sus caminos, los caminos que llevan a la vida eterna.

La verdad sobre quien es el Hombre,como sucede con muchas otras verdades de naturaleza espiritual, se encuentra entre esos dos extremos. Es decir, YAHWEH creo al hombre, y aun en Su soberanía le otorgo una libertad real. Aunque El no fuera activamente responsable por el pecado, El lo permitió como consecuencia a esa libertad, y en algunos pasajes de las Escrituras Dios toma responsabilidad por su presencia.(Ej.: Isaías 45:7) No hay necesidad de que haya confusión en este asunto, sin embargo cuando entendemos realmente lo que significa el “amor” verdadero para nuestro Padre Celestial y cuando entendemos que El solamente puede recibir esa obediencia que se origina de un amor libre, entonces empezamos a recapacitar y entender que la presencia del pecado tiene un precio, un gran precio, el cual Dios ha pagado por nuestra dignidad. Es una dignidad que existe solo por la virtud del don que Dio nos ha ofrecido, la impresión de Su imagen en nuestras almas. Porque YAHWEH nos da esta libertad—y solo porque El la permite – es que podemos elegir amar verdadera y activamente al Creador y a nuestros semejantes.

Esto es lo que el Hombre es.

Para simplificarlo un poco, la historia del hombre es esta: El pecado entro en la historia humana por elección humana. La Redención entro a la historia de la humanidad por la decisión y el sacrificio de Dios. Podemos ser salvos individualmente por nuestra propia decisión al aceptar el Sacrificio que se ha proveido a nuestro favor.